Una mano asoma por mi ventana y miro extrañado, que es la de mi pequeño hermanito, no debería estar acá, el vive con mi padre en el otro lado de la ciudad, pero si, es él, y viene con el mi padre. Se me había olvidado que hoy era el cumpleaños de mi hermanito, no lo veía hace ya un año, desde su última celebración que fue tal cual esta.
Feliz mi hermanito, camina hacia mí para abrazarme, cuando escuchamos de pronto un zumbido en el aire.
Abro los ojos y todo gris, polvo en el aire, siento un fuerte dolor en mi pierna, y claro está aplastada por una mesa, me cuesta incorporarme, mareado y con un fuerte zumbido en el oído, se me hace difícil ver y escuchar, tanteo alrededor, y siento una mano, la tomo y no responde, trato de tirarla a fin de ayudar a levantarse a quien sea quien posee esa mano, ya con mi vista despejada, mas no mis oídos activados veo como la pared se ha derrumbado y bajo un bloque de concreto está mi madre, su mano sobresale y la reconozco por la ropa, grito por ayuda, grito y sigo gritando, pero nadie llega, nadie aparece por ninguna parte, ni mi hermanito ni mi padre, miro entonces a mi alrededor y veo a mi hermanito bajo una silla, acurrucado, sin moverse, le digo “Ayúdame a sacar a la mamá”, él me dice, mira, y señala en dirección hacia lo que había sido la puerta de nuestra casa, y veo a mi padre con un trozo de concreto en la zona superior del cuerpo, no me puedo mover, he quedado paralizado.
En eso llega uno de mis tíos que vivían 3 casas más allá de la nuestra, nos ve a ambos y nos saca, luego con la ayuda de varios vecinos, sacan a nuestros padres muertos, entre los gritos de lamentos y reclamos contra Alá, escuchamos maldiciones contra los supuestos gestores de este bombardeo, maldicen a Israel.
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