miércoles, 25 de julio de 2007

Utopía

Estoy leyendo ese famoso libro de Tomás Moro y me he desilusionado ciertamente, pero qué más podía esperar, por su contexto las ideas no podían ser tan revolucionarias y tiene hartos elementos bien conservadores, pero bueno hay algunos pasajes que se ajustan bastante a la realidad social actual, como es el problema de la delincuencia en una de las perspectivas que toma, ya que habla de la inutilidad del castigo como medio para mermar este flagelo y toma como solución los problemas económicos que atañen a los que se ven a veces obligados a robar o a cometer ilícitos, pero en fin este libro es muy confianzudo en la gente y mi poca experiencia de vida junto con la de mis cercanos me ha enseñado que lamentablemente las personas por más nobles que puedan llegar a ser la mayoría de ellas son incapaces de inmolarse para vivir en comunidad como sugería Moro.
Y sin muchas ganas más de escribir me despido de la indiferente ciudad de Angol en la provincia de Malleco Novena Región.
Adiós

domingo, 1 de julio de 2007

Encierro después de la catástrofe

Sobrevivimos, estamos, somos, y ¿que nos queda?, no tenemos proyecciones no tenemos futuro, nuestro pasado se hace irrelevante, nos consumimos en nuestras reflexiones y no llevamos nada a la práctica, pensamos y no hacemos, es lo contario a lo que mucha gente hace, de hacer y no pensar, o pensar después de hacer, errar y después reflexionar sin prever las consecuencias; lo cual, sería ideal.
Planeamos sin conocer y nos transportamos a una abstracción idealista, sólo ideas sin siquiera bases pues no se ajustan a la realidad que definitivamente no conocemos.
Se podría decir que estamos en un estado de transición, que estamos esperando el hecho con el cual podamos salir y poder vivir de nuevo.Estamos tranquilos, relajados en cierto sentido, raramente serenos, pero esa injustificada tranquilidad nos ha llevado a cierto estanco, hemos echo nada con el tiempo.