lunes, 28 de julio de 2008

Dominación

Cambiar las formas de dominación, no elimina la dominación del hombre por el hombre, no elimina el fondo, la herencia cultural del patriarcado, sólo se vuelve un maquillaje, un matiz de la extensa y profunda explotación y dominación ejercida por los poderoso, o la denominada clase dominante, que se constituye, efectivamente, como clase, o casta se podría decir, ya que vemos a las mismas familias, en Europa, reinando desde la época de lo Merovingios por lo tanto al dominar Europa (el centro) se domina el resto del mundo (la periferia), con la supuesta excepción de Estados Unidos que también es dominado en gran parte por las corporaciones y bancos, de judíos sionistas, y herederos de las dinastías europeas.

Esta clase dominante, ahora más que nunca, a nivel mundial se aleja y aleja de sus dominados, poniéndose a si misma en una especie de acrópolis, donde los simples mortales no pueden acceder bajo ninguna circunstancia. Cosa de recordar los “permisos” que deben pedir los que intentan ser autoridades importantes en sus distintos países, como el mismo caso de Chile cuando Ricardo Lagos y ahora Sebastián Piñera fueron a entrevistarse con los Rockefeller para ser autorizados a ejercer el cargo sin complicaciones de boicot económico o restricciones de algún tipo en el mercado mundial, como si pasa con Corea del Norte o Cuba, aunque no me aventuraría a decir, que estas restricciones no son parte también de una maniobra.

La realidad se vuelve una jaula de hierro irreal, construida, especulada, los medios de dominación no constituyen razones naturales, sólo socializaciones construidas por las mismas personas, el dinero, las religiones, la política, las ideas filosóficas, etc., no constituyen razones naturales de división de las personas, pero aún así sobreviven a las épocas, a las eras, siguen dividiendo a las personas, e impidiendo su unión por razones anti-naturales, todos somos distintos y es esa diferencia la que nos enriquece, el ser humano no fue creado para ser dominado, fue creado para ser libre, para emanciparse de sus cadenas creadas, para cortar los hilos del sistema, el sistema existe para hacer ver a la humanidad lo que es la falta de libertad y así poder ansiar, buscar, conocer y disfrutar de su verdadera Libertad, la libertad no se busca ni encuentra con la mera rebeldía, es aquel paso el primero, y solamente el primero, el que nos hace ansiar, pero que jamás nos hará encontrar la libertad, todos nos rebelamos contra algo, y la mayoría sucumbe ante la dominación.

Es verdad que ser joven y no rebelde en casi una contradicción biológica, y como tal se queda en el campo de una etapa del desarrollo humano, pero la rebelión no es suficiente, nunca lo fue, o sino pregúntale los que vivieron el año de las rebeliones (el 68’), ese año de la esperanza internacional en la construcción de un nuevo mundo, pregúntale a los hippies, a los muertos en tlatelolco o tiananmen, a los punks originales, a los de la batalla de Seattle, a los de diciembre el 2001 en Argentina, a los de Génova el 2006, a los de Oaxaca en México, a los pingüinos del 2006 y 2008, y así tantas más, las rebeliones sólo sirven para acomodos del sistema de dominación, operan dentro de su misma lógica, son las coyunturas aprovechadas para más represión o para apaciguar los ánimos con reformas, que desmovilicen, la naturaleza del capitalismo es la crisis, ¿por qué habría de ser distinto en la sociedad a la cual domina?

Para qué hablar de las revoluciones, las tan invocadas revoluciones, ¿pero no es la revolución un medio?, se me había olvidado entre tanto revolucionario y acción revolucionaria. La famosa y nunca bien ponderada revolución, es acaso la misma que mató a millones en Rusia, en China, en Vietnam, la que le quitó la libertad de oponerse a lo que encuentran injusto (estén equivocados o no), obviamente deseaban acabar con un sistema que en vez de quitar vidas (que de por si lo hace), las reduce a las calidad de nada, de máquinas. Me pregunto si lo hicieron, me pregunto si cambiaron algo, y sino lo hicieron sé que tienen mil y una razones de porqué no lo lograron, que el boicot económico, que la presión internacional, que la mentalidad burguesa, que los gringos, que la aristocracia criolla (que se supone hay que “extirpar”, como pinocho “extirpó el cáncer marxista”), que el clientelismo etc.

Me pregunto frente tanta adversidad casi imposible de superar, porque seguimos buscando la misma fórmula añeja, si existen tantas justificaciones, de los mismo que las hacen, ¿daremos una batalla por el honor? ¿la gloria de la historia de los pueblos? , porque sinceramente si la historia la hacen los pueblos, es un pueblo bien suicida que digamos, ha forjado una historia de autodestrucción e irresponsabilidad. Sería mejor o más asertivo pensar, que en realidad la historia no la HAN HECHO los pueblos sino que LA HARÁN. Pero volviendo a la revolución con todas las esperanzas que despierta y todos los buenos sueños que implica, se ha vuelto una fórmula del engaño y de la coacción, una forma de usar toda esa energía por cambiar el mundo, por la emancipación, por la igualdad, para fines oligarcas, de una renovación del plantel dominante, de una renovación de las estructuras, y de una persecución legitimada en los valores e ideales de la revolución o sociedad.

La revuelta no da para mucho análisis ya que son sólo un levantamiento frente a algún problema puntual, que algunos tratan de re direccionar hacia sus ideas revolucionarias etc.

En el fondo no hay fórmula matemática que explique la emancipación, y no me aventuraré a decir cual es la forma más adecuada, sólo sé que para mi no es ni la revolución, ni la rebelión, ni la revuelta, sólo sé que yo intento emanciparme por mi mismo, dentro de lo que está en mis capacidades. Quizás Bakunin estaba equivocado al decir que uno es libre si y sólo si todos los que me rodean son libres, no es individualismo es auto-construcción.

Ojalá mi tumba sea de aquel que es libre y no el simple asilo contra la opresión.

sábado, 19 de julio de 2008

Carta a la desconocida que conozco.

Las rosas azules se mezclan con el infortunio, niñez de una vez pasada organizada por los elucubradores, qué más puedo pedirle a los mejores tiempos, a los calores furtivos de los días de febrero, ese mes helado de aquel año para olvidar, si no fuese por que estuviste en todos lados no hubiese soportado el pesar de perderte, cosa que jamás ocurrió pero nadie lo supo, ni tú, como ser al mismo tiempo los de ayer que anhelaste y el mañana que desprecias pero utilizas, hemos perdido los días más pútridos, nada importa con las horas bien pasadas, reminiscencias de mejores épocas inexistente, si el mejor tú, eres tú ahora, esa que no existe ni lo suficiente para percibirla, nunca te he visto ni he oído, no sé qué sabes, qué quieres, qué haces y aún así te conozco sin conocerte, te comprendo sin comprenderte, te acompaño sin acompañarte, estoy cada noche abrazándote sin tocarte, estoy cada día anhelándote, soñándote, descubriéndote, imaginándote.
Qué más puedo pedir de las ideas.

De vez en cuando hace bien ser mamón

Adios =D

lunes, 7 de julio de 2008

¿DESTRUIR PARA CONSTRUIR?

¿Somos sujetos en la medida que somos, padres, consumidores, hombres, poseedores, competitivos y desconfiados? A esta pregunta la sociedad nos dice que si, pero en la vida social no sólo importan los patrones consensuados, existe la marginalidad desde la cual cualquiera se constituye según su realidad, crea su identidad desde si mismo y su entorno y anhela lo no-propio, pero no siempre es así, existe también una marginalidad más “positiva”, o mejor dicho propositiva, que desde su base marginal aislada de los centros productivos, consumidores y de poder, realiza una construcción rupturista con la tradición patriarcal de la dominación e intenta generar organizaciones que eludan a la norma, en cuanto a jerarquización, por ejemplo. Sin embargo estos espacios de “libertad” para autoconstruirse son limitados y reducidos, la mayoría de las personas no llegan a juntarse con otros hombres y mujeres que luchan por crear oasis de libertad en un desierto de desesperanza, ignorancia, explotación y parasitismo. Estas personas, o los que ansían llegar a ser parte de estos “oasis” han luchado por diversas reivindicaciones para lo que sus sujetos autoconstruidos requerían, y para lograr hacer al sistema social en general un espacio de libertad y entendimiento, cooperación y justicia.

Aunque el sueño de lograr la diversidad y tolerancia total, trajo como resultado un escenario bastante difuso, la des-totalización de toda forma de pensamiento, de toda moralidad, dispersa a las personas en una forma de existencia vacía y operativa, en la que no posee voluntad ni capacidad de acción (en sus sentidos clásicos), esta libertad a la que se pretende llegar descompensa a los individuos que necesitan un modelo para su construir su identidad, para ser sujetos, esta incapacidad de aferrarse a algo seguro, total dogmático, hace que la gente se sienta perdida, vacía, y llene el vacío con lo que una multiplicidad de actores y estructuras ofrecen, principalmente el mercado, pero también el esparcimiento baladí, y actitudes violentas que le dan una sazón más adrenalinica a la existencia del no-ser que experimentan; en realidad el sueño nunca se cumplió sino que fue asimilado por el mismo sistema para re-crearse de manera de poder generar mejores condiciones para la dominación, y le dio a los melancólicos de “viejo orden” la justificación para generar intolerancia, y a través de la reacción a la diversidad, arrastrar a más fieles a sus filas, con discursos racistas, chauvinistas y homofóbicos ,etc. estas instituciones le dieron a algunas personas lo que querían, un medio seguro y tranquilo, donde se sienten comprendidos, homogéneos, y aceptados, y son manipulados por los patrones, líderes, gerentes ,etc. a cumplir con las tareas que les encomiendan. Así la sociedad se transformó desde una gran selva única, con sus desigualdades, restricciones, injusticias, a miles de selvas interrelacionadas, individualizadas, enmarcadas en un gran teatro de títeres manejado por unos pocos.

Los espacios de real diversidad son dados, e ignorados al mismo tiempo, por una mezcla extraña entre “libertad” impuesta, y necesidad de protección foránea, obviamente esta libertad es una falsedad porque se constituye en una libertad a necesitar, pero no a ser satisfecho, una libertad para morirse de hambre, una libertad para ser explotado, una libertad para ser discriminado, en definitiva no es libertad es dejar a la deriva, en las cosas justas, pero completamente coaptado en lo conveniente, en lo productivo.

En definitiva, a mi parecer, estamos frente a un escenario bipolar, tenemos por un lado, la “oportunidad” de expresión, de autoconstruirnos, sin subvertir con las mismas ideas al total de la población, y por el otro lado tenemos la “oportunidad” de hundirnos en la miseria baladí e intrascendente, y ser expropiados de todo lo material y subjetivo que poseemos, con fines de progreso y efectividad. Al parecer depende de cada uno elegir, hacia donde va, pero ¿es así realmente?, no completamente, porque somos condicionados a través de nuestro medio a seguir siempre la segunda opción, la primera es para “locos/as”, “antisociales”, “desadaptados/as” etc. eso nos dicen desde nuestras primeras socializaciones, desde nuestra construcción de identidad, valórica, de género, como seres humanos en general, entonces algunos eligen la primera opción, impulsándose desde su íntimo por su voluntad de subvertir, aunque sea a si mismos, acompañados en la dolorosa senda de la libertad por su coraje, para lograr por fin la emancipación, sin embargo nunca se deja atrás a los que no son libres, o que no intentan serlo, la libertad (real) implica una serie de valores, entre ellos, la filantropía, jamás se abandonan a los que caminan a distinto ritmo.

De los buscadores de la libertad depende romper con las murallas de lo añejo, y construir la nueva sociedad, la libertad es un requisito para la madurez y nunca pasaremos nuestro momento actual como sociedad- la adolescencia- sino rompemos con lo viejo y construimos nuestra identidad madura, espero seamos unos buenos adultos como sociedad.

Rara vez se es humano, quizás sólo se trate de ser quienes somos.