lunes, 7 de julio de 2008

¿DESTRUIR PARA CONSTRUIR?

¿Somos sujetos en la medida que somos, padres, consumidores, hombres, poseedores, competitivos y desconfiados? A esta pregunta la sociedad nos dice que si, pero en la vida social no sólo importan los patrones consensuados, existe la marginalidad desde la cual cualquiera se constituye según su realidad, crea su identidad desde si mismo y su entorno y anhela lo no-propio, pero no siempre es así, existe también una marginalidad más “positiva”, o mejor dicho propositiva, que desde su base marginal aislada de los centros productivos, consumidores y de poder, realiza una construcción rupturista con la tradición patriarcal de la dominación e intenta generar organizaciones que eludan a la norma, en cuanto a jerarquización, por ejemplo. Sin embargo estos espacios de “libertad” para autoconstruirse son limitados y reducidos, la mayoría de las personas no llegan a juntarse con otros hombres y mujeres que luchan por crear oasis de libertad en un desierto de desesperanza, ignorancia, explotación y parasitismo. Estas personas, o los que ansían llegar a ser parte de estos “oasis” han luchado por diversas reivindicaciones para lo que sus sujetos autoconstruidos requerían, y para lograr hacer al sistema social en general un espacio de libertad y entendimiento, cooperación y justicia.

Aunque el sueño de lograr la diversidad y tolerancia total, trajo como resultado un escenario bastante difuso, la des-totalización de toda forma de pensamiento, de toda moralidad, dispersa a las personas en una forma de existencia vacía y operativa, en la que no posee voluntad ni capacidad de acción (en sus sentidos clásicos), esta libertad a la que se pretende llegar descompensa a los individuos que necesitan un modelo para su construir su identidad, para ser sujetos, esta incapacidad de aferrarse a algo seguro, total dogmático, hace que la gente se sienta perdida, vacía, y llene el vacío con lo que una multiplicidad de actores y estructuras ofrecen, principalmente el mercado, pero también el esparcimiento baladí, y actitudes violentas que le dan una sazón más adrenalinica a la existencia del no-ser que experimentan; en realidad el sueño nunca se cumplió sino que fue asimilado por el mismo sistema para re-crearse de manera de poder generar mejores condiciones para la dominación, y le dio a los melancólicos de “viejo orden” la justificación para generar intolerancia, y a través de la reacción a la diversidad, arrastrar a más fieles a sus filas, con discursos racistas, chauvinistas y homofóbicos ,etc. estas instituciones le dieron a algunas personas lo que querían, un medio seguro y tranquilo, donde se sienten comprendidos, homogéneos, y aceptados, y son manipulados por los patrones, líderes, gerentes ,etc. a cumplir con las tareas que les encomiendan. Así la sociedad se transformó desde una gran selva única, con sus desigualdades, restricciones, injusticias, a miles de selvas interrelacionadas, individualizadas, enmarcadas en un gran teatro de títeres manejado por unos pocos.

Los espacios de real diversidad son dados, e ignorados al mismo tiempo, por una mezcla extraña entre “libertad” impuesta, y necesidad de protección foránea, obviamente esta libertad es una falsedad porque se constituye en una libertad a necesitar, pero no a ser satisfecho, una libertad para morirse de hambre, una libertad para ser explotado, una libertad para ser discriminado, en definitiva no es libertad es dejar a la deriva, en las cosas justas, pero completamente coaptado en lo conveniente, en lo productivo.

En definitiva, a mi parecer, estamos frente a un escenario bipolar, tenemos por un lado, la “oportunidad” de expresión, de autoconstruirnos, sin subvertir con las mismas ideas al total de la población, y por el otro lado tenemos la “oportunidad” de hundirnos en la miseria baladí e intrascendente, y ser expropiados de todo lo material y subjetivo que poseemos, con fines de progreso y efectividad. Al parecer depende de cada uno elegir, hacia donde va, pero ¿es así realmente?, no completamente, porque somos condicionados a través de nuestro medio a seguir siempre la segunda opción, la primera es para “locos/as”, “antisociales”, “desadaptados/as” etc. eso nos dicen desde nuestras primeras socializaciones, desde nuestra construcción de identidad, valórica, de género, como seres humanos en general, entonces algunos eligen la primera opción, impulsándose desde su íntimo por su voluntad de subvertir, aunque sea a si mismos, acompañados en la dolorosa senda de la libertad por su coraje, para lograr por fin la emancipación, sin embargo nunca se deja atrás a los que no son libres, o que no intentan serlo, la libertad (real) implica una serie de valores, entre ellos, la filantropía, jamás se abandonan a los que caminan a distinto ritmo.

De los buscadores de la libertad depende romper con las murallas de lo añejo, y construir la nueva sociedad, la libertad es un requisito para la madurez y nunca pasaremos nuestro momento actual como sociedad- la adolescencia- sino rompemos con lo viejo y construimos nuestra identidad madura, espero seamos unos buenos adultos como sociedad.

Rara vez se es humano, quizás sólo se trate de ser quienes somos.

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