sábado, 19 de julio de 2008

Carta a la desconocida que conozco.

Las rosas azules se mezclan con el infortunio, niñez de una vez pasada organizada por los elucubradores, qué más puedo pedirle a los mejores tiempos, a los calores furtivos de los días de febrero, ese mes helado de aquel año para olvidar, si no fuese por que estuviste en todos lados no hubiese soportado el pesar de perderte, cosa que jamás ocurrió pero nadie lo supo, ni tú, como ser al mismo tiempo los de ayer que anhelaste y el mañana que desprecias pero utilizas, hemos perdido los días más pútridos, nada importa con las horas bien pasadas, reminiscencias de mejores épocas inexistente, si el mejor tú, eres tú ahora, esa que no existe ni lo suficiente para percibirla, nunca te he visto ni he oído, no sé qué sabes, qué quieres, qué haces y aún así te conozco sin conocerte, te comprendo sin comprenderte, te acompaño sin acompañarte, estoy cada noche abrazándote sin tocarte, estoy cada día anhelándote, soñándote, descubriéndote, imaginándote.
Qué más puedo pedir de las ideas.

De vez en cuando hace bien ser mamón

Adios =D

1 comentario:

  1. creo que es lo mejor que has escrito úlimamente.
    pasalo bien, chao

    ResponderEliminar