viernes, 1 de agosto de 2008
El diagnóstico y la terapéutica
(Con dedicatoria obvia para quien cacha)
El amor es una enfermedad de las más Jodidas y contagiosas. A
los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan
que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los
abrazos, o por la ausencia, de los abrazos, y padecemos fiebres
devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir
estupideces.
El amor se puede provocar, dejando caer un puńadito de polvo de
quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se
puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua
bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo
sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las
brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima
capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados,
infalibles brebajes con garantía y todo.
Eduardo Galeano en "el libro de los abrazos"
El amor es una enfermedad de las más Jodidas y contagiosas. A
los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan
que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los
abrazos, o por la ausencia, de los abrazos, y padecemos fiebres
devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir
estupideces.
El amor se puede provocar, dejando caer un puńadito de polvo de
quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se
puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua
bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo
sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las
brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima
capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados,
infalibles brebajes con garantía y todo.
Eduardo Galeano en "el libro de los abrazos"
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ahahah.. m gustaron lños sintomas del enamorao
ResponderEliminarfelicidades por su nuevo amor
felicidades por la nueva desicion
felicidades porque estamos juntos en esto